2-3. Elliot Anderson y Haaland solventan la victoria gris del City
Era el minuto 78 de un partido insustancial del Manchester City, errático, concesivo e irregular, capaz de ponerse dos veces por delante y encajar el empate entre errores impropios de sus aspiraciones, cuando Elliot Anderson, como impulsor y pasador, y Haaland, como rematador, marcaron la diferencia final (2-3).
No es casualidad, porque son futbolistas de una clase descomunal. El centrocampista, 23 años, 21 partidos ya como internacional inglés y 135 millones de euros en concepto de traspaso este verano del Crystal Palace al Manchester City, surgió imponente en la conducción para sobrepasar las líneas y poner el centro perfecto en el lugar justo para el enorme goleador, que se lanzó y remachó a ras de suelo con el portero superado.
Demasiado premio para el City, injusto castigo para el Leipzig, pero es la diferencia de contar con unos jugadores (y un presupuesto) u otros. Le basta al conjunto de Enzo Maresca para disimular sus últimas dudas, que aún no están resueltas. Ganó por dos individualidades conectadas en el 2-3, no como equipo. Suma nueve puntos. Es séptimo.
El Manchester City tenía delante un ejercicio complejo. El Leipzig sabe a lo que juega, más aún cuando es un rival de tal dimensión. Logró el conjunto alemán que se jugara mucho más a lo que pretendía que lo que quería su adversario inglés, pero, sin embargo, se quedó sin nada por el 2-3, pese a sobreponerse dos veces a dos marcadores adversos.
La puesta en escena del City, prometedora, duró apenas nada. Hasta un remate de Rayan Cherki desviado. Era el minuto 8. No volvió a rematar más el bloque habitualmente de camiseta celeste, hoy entero de negro con detalles amarillos, hasta el 36 por Foden. Después, acertó con el gol de forma imprevista.
Hasta entonces, perdió fuerza, control y posesión, pero, sobre todo, transitó por la intrascendencia de sus pases en los sectores que marcan la diferencia. Desasistido y visiblemente frustrado Erling Haaland, al que no le llegaron apenas balones en el primer tiempo, e insustanciales Cherki o Foden, hasta el citado remate que salió fuera por centímetros, el City había perdido la iniciativa, cuando, se repente, se adelantó.
Antes había sentido inquietud en unos cuantos remates locales, como uno de Baumgartner, cuya rosca perfiló el poste de Donnarumma, pero el City marcó en un golpe de suerte o en un error tremendo de Lukeba. En ese filo tan interpretable se movió el gol en propia portería, poque el central se tiró al suelo cuando no debía, no acertó a darle con el pie que pretendía y acabó haciendo una pifia de despeje o carambola hacia su portería.
No fue un punto de inflexión. Aunque fue cierto que el City se sintió un rato con una seguridad imperceptible antes, el Leipzig se lamentó y decayó y los sobresaltos precedentes para el conjunto inglés mutaron en una posesión inquebrantable hasta el descanso, también lo fue que la reanudación fue todo lo contrario, tan convencido el equipo germano de su capacidad que lo empató todo en apenas cuatro minutos.
Donnarumma, salvador instantes antes con la mano izquierda, en una estirada en la que empleó toda su envergadura, la pifió después, cuando pensó que Baku iba a centrar en su irrupción por la banda derecha. Se posicionó para ello, pero con tanto espacio en su poste que el lateral local lo aprovechó con un simple toque con el interior de la derecha.
El 1-1 no le extrañó a nadie. Era mejor el Leipzig entonces. Pero hay tantos recursos en el City que nadie puede darse por dominador contra él. Lo demostró Haaland, al que le cayó el primer balón -de rebote- en el minuto 54. Su derechazo lo repelió magnífico Vandervoordt. Y lo confirmó Enzo Fernández, cuyo cabezazo sí fue incontestable, tanto como el centro de Ndiaye. El 1-2. Era el minuto 57. Tampoco fue definitivo. Tres minutos después, facilidades defensivas mediante del City, Nusa cruzó el 2-2. Vuelta a empezar.
Pero entonces surgió Elliot Anderson para definir el encuentro por su pase y por el citado remate de Haaland a doce minutos del final. Aún debió sobrevivir a otro error de Donnarumma que enmendó el larguero y aún dispuso de alguna ocasión más para haber abultado una victoria que quizá ni mereció realmente. El Leipzig se queda con tres puntos.
– Ficha técnica:
2 – Leipzig: Vandervoort; Baku (Henrichs, min. 74), Orbán, Lukeba, Raum; El Aynaoui (Seiwald, min. 74), Baumgartner (Nkunku, min. 57), Banzuzi; Gruda, Romulo (Gomis, min. 67), Nusa (Reitz, min. 74).
3 – Mánchester City: Donnarumma; Matheus Nunes (Ruben Dias, min. 80), Khusanov, Guéhi, O'Reilly; Elliot Anderson (Bouaddi, min. 83), Enzo Fernández (Kovacic, min. 83); Ndiaye (Elias, min. 83), Cherki, Foden (Doku, min. 64); Haaland.
Goles: 0-1, min. 37: Lukeba, en propia portería. 1-1, min. 49: Baku. 1-2, min: 57: Enzo Fernández. 2-2, min. 61: Nusa. 2-3, min. 78: Haaland.
Árbitro: Marco Guida (Italia). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Baumgartner (min. 18), Baku (min. 33), El Aynaoui (min. 49) y Raum (min. 77) y al visitante Khusanov (min. 94).
Incidencias: partido correspondiente a la cuarta jornada de la fase liga de la Liga de Campeones, disputado en el RB Arena de Leipzig ante unos 47.000 espectadores. Al inicio del encuentro, se guardó un minuto de silencio en memoria del jugador del Tenerife Jesús de Miguel, fallecido el pasado martes.
Iñaki Dufour
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