Blocus, la bandera de las protestas que se esconde en el anonimato de las redes sociales
La opacidad de las redes sociales y su presencia global facilitan que etiquetas como Blocus, que el pasado sábado dio amparo a las violentas protestas de Barcelona, movilice a cientos de jóvenes sin saber quién dirige los disturbios, según los expertos consultados por EFE.
La policía regional de Cataluña investiga quién está detrás de la protesta que se convocó a través de redes sociales con perfiles anónimos bajo la bandera Blocus, que llamaba a replicar en grandes ciudades españolas las movilizaciones de Francia por la "dignidad de los institutos".
Para tratar de aclarar si existe un grupo o una organización detrás de este movimiento, la consejería de Interior del Gobierno catalán apeló este lunes a las plataformas de mensajería como WhatsApp y Telegram para que cierren los chats en los que se incita a jóvenes a sembrar el "caos" y a "desestabilizar" la paz social, como ocurrió con los disturbios del pasado sábado en Barcelona.
"Blocus es un término muy expresivo, gráfico y que funciona en muchos idiomas, no es una plataforma", señala Carmela Ríos, periodista especializada en redes sociales, que considera que el anonimato de estas plataformas evita conocer quién está detrás de la movilización violenta.
Desde su punto de vista, se puede pensar que se trata de una acción coordinada en varios países europeos -la etiqueta está importada de Francia- que juega con "el muro de las redes" y que puede utilizar granjas de bots (programa diseñado para realizar tareas automáticas en internet) situadas fuera de Europa. "Es muy difícil rastrear o pedir responsabilidades a nivel estatal", añade.
Por su parte, preguntada por EFE, la compañía TikTok ha explicado que, ante los recientes disturbios, han activado un grupo de trabajo especializado y han reforzado los esfuerzos de moderación, incluyendo comprobaciones proactivas y tecnologías de reconocimiento de imágenes y audio para detectar y prevenir contenido infractor.
Además, TikTok ha destacado que condena todas las formas de violencia y prohíbe el contenido que incita a la violencia o promueve actividades delictivas.
También consultada por EFE, Meta, propietaria de WhatsApp, no ha hecho ningún comentario.
Mismo método para las protestas
Mientras las investigaciones están abiertas, el sociólogo Marcelino Madrigal, que detectó ya el pasado lunes actividades en la redes sociales que apelaban a la movilización violenta, denuncia en declaraciones a EFE que existe un procedimiento similar en el uso de las redes y las protestas violentas en Europa.
"Creo que hay que verlo a nivel global (…), hay un procedimiento muy claro que son las imitaciones de la cartelería de Francia, son exactamente igual, carteles generados por la IA con las mismas fuentes y tipos de imágenes. Se está siguiendo un método", apunta el experto.
Madrigal, según los indicios, considera que estos movimientos no tienen clave nacional, "podría ser más probable que fuera de carácter europeo", y advierte de que hay más convocatorias de ese calibre en redes para el próximo fin de semana.
Ante esta situación que afecta a varios países, el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, barajó la semana pasada la posibilidad de suspender temporalmente algunas redes sociales para impedir que se organicen saqueos y actos vandálicos en tiempo real.
Para Ríos, la propuesta francesa choca con el derecho a la libertad de expresión, pero sí advierte de que las redes sociales, en un momento de crisis, "se convierten en un elemento descontrolado".
"Con las redes sociales, todas las fronteras se han caído. Resulta muy difícil legislar – cada país es imposible- y estas plataformas acaban mandando más que los propios países. Hay que observar las consecuencias y legislar sobre esa nueva realidad", comenta.
En este sentido, la experta se pregunta: "¿hay una responsabilidad penal de las redes sociales por haber alojado esa coordinación de cuentas que animaban al saqueo?".
Desde su aparición, a finales de los años noventa, las redes sociales han jugado un papel central en la organización y la movilización social al difundir mensajes con rapidez, conectar personas con intereses comunes y coordinar acciones colectivas.
El uso de etiquetas o 'hashtags' han servido también para que una causa gane alcance y se convierta en tendencia, como ocurrió con movimientos como #MeToo, #BlackLivesMatter o #YoSíTeCreo.
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