El ‘Madrid’ de Agustín Lara inspira el altar de muertos de la Casa de México madrileña
Con el castizo "cuando vengas a Madrid chulapa mía" como inspiración, la Casa de México tiñó su fachada de flores cempasúchil naranjas para inaugurar su tradicional altar de Día de Muertos, inspirado en esta canción del compositor mexicano Agustín Lara.
Para diseñar el altar de este año, inaugurado este viernes y que estará hasta el 9 de noviembre, Beatriz Redo tomó como inspiración la popular canción 'Madrid' compuesta por Lara y convertida en el gran chotis (música folclórica madrileña) de la capital española.
Pero para llevárselo a México en "una escena de un panteón en un Día de Muertos en un pueblo de Michoacán, donde están las calacas que salen de sus tumbas a acompañar a Agustín; todas con instrumentos musicales, todas están felices", relata a EFE.
El altar de esta edición se titula "¡Viva la vida!", porque según Redo, en la cultura mexicana el Día de Muertos "es una celebración de la vida de los difuntos, de aquellos que se nos adelantaron y que en ese día los recuerdas, te unes con otros familiares, otros amigos", es algo alegre.
En la primera planta del edificio de la calle Alberto Aguilera, un altar rinde homenaje a "El flaco de oro", uno de los apodos de Lara, quien desde joven tocaba en cabarets. Rodeando su retrato se encuentran las más grandes figuras de cine de oro mexicano como Cantinflas y María Félix, y grandes de la música mexicana como Jorge Negrete, Vicente Fernández y Chavela Vargas.
La segunda planta es una representación de la música folclórica de la tierra del músico, Veracruz y su son jarocho, con una calaca (la tradicional calavera del Día de Muertos mexicano) tocando una marimba y otras dos sentadas en un hamaca tocando el mosquito (un requinto -guitarra- pequeño) y el güiro.
El recorrido termina en un altar tradicional, donde culmina una "cruz de la última teja", como llaman en Chiapas a esta cruz metálica, fabricada en San Cristóbal de las Casas, junto con todos los elementos de la idiosincrasia del altar.
Sin embargo, este año a lo tradicional se le suma un altar de las mascotas, con calacas de perros y gatos.
Artesanía tradicional y grabados
Los altares, como es habitual, están acompañados de otras decoraciones y artesanías populares mexicanas, entre ellas las mariposas monarcas que regresan cada año en estas fechas a los bosques de Michoacán, representando así a las almas de los difuntos que regresan a casa a visitar a sus seres queridos.
Por todo el recorrido musicalizado, que se expande por las distintas plantas, se pueden admirar obras de barro negro de San Bartolo Coyotepec (Oaxaca), catrinas de barro de Capula (Michoacán), cerámicas de Talavera de la región de Puebla, candelabros de Santa Fe de la Laguna (Michoacán), obras de hojaplata y un nuevo enconchado pintado que representa a esta fiesta mezclando las distintas culturas del país.
Junto con las artesanías, no podían faltar los famosos grabados que popularizó José Guadalupe Posada y su famosa figura de la catrina, una tradición que la Casa de México explicó que viene del siglo XVII, cuando se quiso ilustrar un libro en versos de Joaquín Bolaños, en relación a la muerte, y que fue la primera vez que se humanizó a la muerte.
En su novena edición, la Casa de México prevé que más de 120.000 visitantes madrileños y turistas vayan a disfrutar de esta tradición.
Y como prendiendo la mecha, esta institución espera que los hogares madrileños difundan la tradición, poniendo velas para iluminar los pasos de sus muertos, sal para la purificación, retratos de sus difuntos, sin olvidar sus comidas o objetos favoritos, y el tradicional pan de muertos.
Marc Fraile Baudy
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