Enric Mas, un campeón a pesar de todo
Después de 3 segundos puestos y 1 tercero en la Vuelta, por fin llegó el momento de Enric Mas, maillot rojo de la Vuelta 2026. Tras la caída y retirada del esloveno Tadej Pogacar en la octava etapa, el balear tomó el mando con seguridad y firmeza, en un modo desconocido hasta el momento. Un "nuevo" Mas tocó el cielo con las manos después de salvar muchos obstáculos.
Primera gran vuelta en su palmarés. El ciclista mallorquín se ha encontrado con una opción de triunfo que quizá ni él mismo imaginaba, y que ahora puede dedicar a las personas que más quiere en el mundo: su familia, amigos, y a un equipo "que ha estado de 10".
Disfrutar a diario de la profesión elegida
Mas nació en Artá, municipio de 8.600 habitantes, hace 31 años y vive desde hace años en Andorra, aunque cuida la relación con su pueblo y sus amigos de siempre. Uno de ellos es Joan Danús, con quien acudió a la Escoleta de Ciclisme de Artà, dirigida por Miquel Zamora. Según recordó Danús a 'Arabalears', era un niño “cercano, divertido y muy natural”, además de reservado con su intimidad.
Como ciclista empezó a tomar forma una profesión con la que disfruta a diario, incluso en los entrenamientos, en el Club Ciclista Sepelaco. De ahí pasó a la Fundación Alberto Contador, donde estuvo 3 temporadas avalado por el hombre que le acaba de pasar el testigo como último español ganador de la Vuelta.
Dijo Contador de Mas que sería su sucesor. Después pasó al Klein Constantia y luego al Quick Step, al World Tour. Después de otras 3 temporadas desembarcó en su actual equipo, Movistar, con el que ha alcanzado la gloria.
Familia ajena al ciclismo
A diferencia de otros campeones perfilados deportivamente en sus familias, los padres de Enric, Paloma y Enric, no tenían vinculación alguna con el ciclismo. Era difícil siquiera sospechar que llegaría a ser un ciclista de élite; además, no solo le gustaba la bicicleta, también disfrutaba con el baloncesto y el skate, y por supuesto, salir con sus amigos.
Sobe la base de la humildad, Enric Mas comenzó a tomarse en serio el ciclismo en 2017. En un equipo de máximo nivel profesional como el Quick Step trató de cumplir unas expectativas que ya descubrieron los técnicos en la Fundación Contador, cantera por donde han pasado otras figuras nacionales como Carlos Rodríguez.
La familia directa del ganador de la Vuelta es crucial para su felicidad. Su pareja es María, su novia de toda la vida, desde los 13 años, con la que tiene dos hijos. Con ambos tiene claro desde ya que no sabe si le gustaría que fuesen ciclistas.
"No sé si me gustaría que fueran ciclistas porque, cuando te paras a pensar todo lo que he vivido en la carretera, es muy peligroso". Lo dice un corredor que acaba de ver caer al esloveno Tadej Pogacar cuando tenía la Vuelta encarrilada.
Una carrera de obstáculos
No ha sido un camino de rosa la llegada hasta la gloria en la Vuelta. Los tres segundos puestos en la Vuelta le colocaban siempre entre los favoritos allá donde iba, pero el primer puesto, el que desea todo líder, se resistía. El esloveno Primoz Roglic, con 4 Vueltas tuvo su época de esplendor en la ronda española y eclipsó al mallorquín.
En el Tour de Francia se esperaba todo de Mas, pero tras un esperanzador quinto puesto en 2020 entró en dinámica negativa, con 3 abandonos y un puesto 19. Empezaron los problemas de salud, los obstáculos mentales, con la fobia a los descensos que tuvo que tratarse. Desde 2024, cuando fue tercero en la Vuelta, su carrera entró en declive.
Pero, aunque los problemas contunuaron persiguiendo al campeón de la Vuelta, la confianza en sí mismo, la humildad y un proceso de trabajo físico y mental dieron sus frutos.
Mas sufrió una tromboflebitis en la pierna izquierda durante el Tour de Francia de 2025 que lo apartó de la competición durante meses. Otro parón. A esta dolencia física se sumaron momentos de bache anímico y depresión debido a las críticas y a la dificultad de recuperar su mejor nivel.
En este 2026 tenía que llegar el objetivo por el que nunca perdió la mirada. El primer examen serio fue la Volta a Catalunya, donde se clasificó el 24. Debutó en el Giro como jefe de filas absoluto, y acabó el 32 sin el menor protagonismo. Su director no se mordió la lengua y aseguró que "Mas ha hecho un Giro decepcionante". El ciclista tampoco se calló: "No ha sido decepcionante, ni mucho menos".
Más tarde, en la Vuelta a Suiza tuvo buenas sensaciones. El entrenamiento se iba notando. Fue duodécimo, y en la Vuelta a Burgos quinto. Con esta progresión se presentó en Mónaco. Una nueva aventura en la Vuelta. Los galones del Movistar eran suyos.
Un nuevo Mas se presenta en Aitana
En buen estado de forma, confiado y tranquilo, Mas afrontó el inicio de la Vuelta dispuesto a mostrar su mejor versión. La presencia y dominio de Pogacar eclipsó cualquier atisbo de rebelión. Mandada el campeón mundial. Pero una caída en la octava etapa fulminó al entonces líder.
Maillot rojo para Mas por herencia directa. "No me gusta ser lìder por una caída del rival, pero el ciclismo y la vida tiene estas cosas", dijo. Y sabía de lo que hablaba. Un día después, Mas ganó a lo grande una de las etapas reinas en Aitana, ya vestido de rojo y después de una exhibición en el ascenso. No ganaba en la Vuelta desde 2018.
Grito de rabia en la línea de meta. Un triunfo de liberación, de rabia, de muchos sentimientos acumulados. Desde ese día emergió un "nuevo" Enric Mas. Los técnicos del equipo, quienes le conocen en su trayectoria, coinciden: "Ha superado muchos problemas y eso le ha hecho más fuerte. Ha ganado en confianza, en madurez, la calidad ya la tenía".
Desde entonces 12 días de rojo. Es el sucesor de Alberto Contador en el palmarés de la Vuelta. Otro español vuelve a lo más alto 12 años después. Enric Mas, humildad, compañerismo y el lema de no rendirse nunca.
Carlos de Torres
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