Filme de Martelli conecta la transición chilena con la actualidad: La democracia es frágil
En las montañas chilenas llega el deshielo y, bajo la nieve, una niña encuentra pistas de una desaparición de la que los adultos no quieren hablar. Con este argumento, que podría ser de cine negro, Manuela Martelli ha construido un film político sobre la transición chilena, los silencios de la dictadura y las zancadillas a la democracia.
"Quería hablar de la transición en Chile porque me parece un tema muy importante del que se ha hablado poco, pero no lo quería hacer desde los discursos, sino desde la emoción", explica la directora a EFE en San Sebastián, donde ha acudido a presentar 'El deshielo' en la Sección Horizontes Latinos del Festival de esta ciudad española.
En el largometraje no hay discursos, ni tampoco cuarteles militares o activistas políticos, los protagonistas son personas de a pie porque Martelli no entiende la historia de una país como "eso cien veces contado que sedimenta y parece de cartón", sino como "algo que llevamos todos a cuesta y donde cualquiera de nosotros es un agente activo".
El filme habla de una desaparecida escondida bajo un manto de silencio, como el caso de los miles de fallecidos que destapó el fin de la dictadura de Pinochet, pero en 'El deshielo' la víctima no sabe nada de política, sino que es una esquiadora extranjera, porque Martelli prefiere las alegorías.
"Me interesaba observar como se construyen las democracias", explica directora y actriz, que ha ambientado la historia en 1992, en un hotel de montaña donde la nieta de la propietaria mira con ojos de niña los pecados de los mayores.
La democracia en Chile se construyó "con acuerdos que eran amarres de la dictadura, como el hecho de que Pinochet siguiera siendo jefe del ejercito o la consolidación del sistema económico liberal".
Aun así, se instauró la democracia y "los que vivimos eso pensábamos que ya nunca se volvería atrás y que se preservarían los derechos sociales que se habían conseguido con tanto trabajo".
Sin embargo, el rumbo que ha imprimido el nuevo presidente de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, es, según Martelli, un ejemplo de "la fragilidad de la democracia" porque en sus discursos se aprecia "que es capaz de venderla a cambio de seguridad" y eso "puede llevar de vuelta a una dictadora".
El silencio es un tema central de la película, porque para Martelli es una de las imposiciones de las dictaduras y, cuando se rompe con él, se transita hacia la democracia.
Pero en el filme se observa lo difícil que es romper el silencio y "lo actual que es callar ante el horror".
"Hoy en día sigue habiendo un silencio terrible, solo hay que ver lo que pasa en Palestina -sentencia-. En esa guerra hay horror, complicidad y silencio".
Rosa Díaz
Lleva las noticias de Puerto Rico
en tu móvil
Alertas de última hora, lectura rápida y 100% gratuita.
Comentarios
Inicia sesión o crea tu cuenta gratuita para unirte a la conversación.