La misión BepiColombo se libera de los propulsores y comienza el descenso a Mercurio
La misión BepiColombo a Mercurio se ha separado con éxito del Módulo de Transferencia (MTM) que ha impulsado la nave en su viaje de ocho años. Superado este primer momento crítico, sus dos satélites científicos continuarán viajando los próximos meses hacia la órbita del planeta que alcanzarán en 2027.
La separación entre el propulsor y los satélites -el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (Mio) de la agencia japonesa JAXA- se ha seguido en directo desde el Centro de Operaciones Espaciales (ESOC) de la ESA, en Darmstadt, Alemania, donde a falta de imágenes de la operación, han tenido que esperar a la recepción de los datos.
"Hemos detectado una señal fuerte, que se ha recibido en paralelo en las antenas de Cebreros (Madrid) y Malargüe (Argentina)". Poco después, la telemetría ha confirmado que había "energía, propulsión y comunicación con Tierra. Tenemos misión", ha subrayado emocionada, Elsa Montagnon, directora de operaciones de la nave BepiColombo durante la retransmisión en directo.
La maniobra de separación, efectuada sin contratiempos a la hora prevista (14h CEST), se ha llevado a cabo 40 centímetros por segundo, una velocidad que puede parecer "no muy rápida", ha explicado el responsable de la misión científica, Geraint Jones.
Sin embargo, debido a que la nave está a 200 millones de kilómetros de distancia y la señal de las comunicaciones tarda 11,5 minutos en llegar a la Tierra, los responsables de la misión no han confirmado el éxito de la separación hasta poco antes de las 15:50h, cuando la ESA ha confirmado que se había detectado la señal de los satélites.
Una maniobra muy compleja
Poco antes de la separación, el responsable del equipo de ingenieros de ESA, Bruno Sousa, ha explicado que la maniobra era "muy compleja" y ha recordado que esta misión es una "de las más complicadas" que la ESA ha afrontado hasta ahora.
"Lo que hemos vivido hoy es solo el principio" de una serie de complejas maniobras y ajustes que se llevarán a cabo en los próximos meses para ingresar en la órbita del planeta, ha subrayado el responsable de la ESA.
Tras la separación, el propulsor MTM -del tamaño de un coche- que ya ha terminado su cometido, permanecerá en una órbita estable alrededor del Sol, "en este sentido, es un día triste pero será por un buen motivo", ha dicho Azul Pinochet, del ESOC durante la retransmisión en directo.
Desde hoy, los dos satélites viajan unidos -acoplados uno sobre el otro- hasta que el 21 de noviembre ingresen en la órbita de Mercurio, un momento que será crucial para la misión porque muchos subsistemas, como la propulsión del MPO, no se han probado en condiciones de vuelo.
Ya en diciembre, la misión abordará la última maniobra de alta complejidad, que será cuando los orbitadores se separen: El 10 de diciembre, MPO liberará a Mio en su órbita polar elíptica alrededor de Mercurio, y una semana después eyectará el parasol de este (MOSIF) y continuará hasta llegar a su órbita final en marzo de 2027; ambos satélites empezarán la misión científica en abril.
"Hasta enero estaremos muy ocupados", ha resumido Sousa, para quien BepiColombo es una misión "muy ambiciosa", que se puede describir con tres palabras: un reto "desafiante" tecnológicamente, "intenso" para todo el equipo y, sobre todo, un proyecto "sorprendente".
Y es que el viaje no ha sido sencillo: Para llegar hasta allí, la misión -lanzada en octubre de 2018- ha necesitado nueve sobrevuelos planetarios: uno en la Tierra, dos en Venus y seis en Mercurio. En total, ha recorrido casi 10.000 millones de kilómetros hasta hoy.
Cuando llegue a su destino, a 63 millones de kilómetros de Mercurio, empezará otros retos como soportar una intensidad solar unas diez veces mayor que en la Tierra y aguantar temperaturas superiores a los 450 °C.
Misión científica
BepiColombo estudiará aspectos esenciales de Mercurio como el origen y evolución del planeta, así como su estructura y composición interna, que es increíblemente densa para su tamaño, y tratará de confirmar si los cráteres de los polos tienen hielo y si este lugar está activo o muerto como la Luna.
Además, los instrumentos de la misión permitirán estudiar su magnetosfera, la gran burbuja invisible que se forma cuando el campo magnético del planeta frena y desvía el viento solar, y analizar los gases de la exosfera del planeta -una capa gaseosa extremadamente delgada que lo rodea-.
BepiColombo también pretende testar la teoría de la relatividad general de Einstein, realizando mediciones precisas de la órbita.
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