Mayoría electoral del Kremlin, el mayor crimen masivo en la historia rusa, según experto
"El mayor crimen masivo en la historia de Rusia", es cómo define el científico y experto electoral Iván Shukshín las recientes elecciones legislativas en las que el partido del Kremlin, Rusia Unida, logró un récord histórico de escaños.
Shukshín, que se encuentra en el exilio, estima, a grandes rasgos, en "25 millones" los votos recibidos de manera anómala por la formación oficialista, que este miércoles ocupará el 77,5 % de los asientos de la Duma o cámara de diputados.
Este experto es discípulo de Serguéi Shpilkin, el especialista en estadística electoral, cuyo método sirve desde hace años para cuantificar la magnitud de la presunta falsificación en las elecciones rusas.
Secretismo sin precedentes
Shukshín destaca que "el gran secretismo" es lo que ha definido los primeros comicios parlamentarios de toda la guerra, aunque en las presidenciales de 2024 ya denunció que el líder ruso, Vladímir Putin, fue reelegido gracias a millones de sufragios que, en realidad, nunca recibió.
"Para empezar, la Comisión Electoral Central (CEC) aún no ha publicado todos los datos", denuncia y recuerda que debía haberlo hecho en las primeras 24 horas, a más tardar.
En particular, durante una semana no se conocieron los resultados en la región de Leningrado. Sólo en el municipio de San Petersburgo la falsificación se estima en unos 760.000 votos.
Aunque admite que, debido a la práctica ausencia de observadores en los colegios, y la violación de los derechos de los miembros independientes de las mesas electorales, la valoración de las irregularidades -RU habría recibido sólo un 35 % de los votos por listas de partidos y no un 57 %- es a día de hoy más aproximada que científica.
"Las elecciones han transcurrido como una operación especial secreta", resalta.
Anatomía de una fraude
Las órdenes provienen de la Administración presidencial, según la oposición, pero los ejecutores son los miembros de las comisiones electorales, explica Shukshín. "Son unas 200.000-400.000 personas implicadas en el mayor crimen masivo de la historia del país", explica.
Se trata de miembros permanentes de las comisiones electorales, a los que hay que sumar funcionarios de carrera -apparatchik-, jefes de empresas públicas y directores de instituciones gubernamentales, desde universidades a hospitales.
Es lo que se conoce como la nomenclatura rusa a nivel regional o local, una clase social que depende y es fiel al Estado en cualquier situación, guerra o votación.
En la comisión están los autores materiales de la falsificación y sus cómplices, señala. Cuando las mesas electorales locales no se animan a manipular los resultados, de ello se encargan las comisiones territoriales.
"Ahora ya son varios días en los que no se publican los resultados al completo, porque los han reescrito. Eso lo hicieron los miembros de las territoriales", dijo. Además, en cada región existen miembros del Servicio Federal de Seguridad (FSB) que supervisan todo el proceso.
Método científico
El método Shpilkin, el utilizado para analizar las elecciones, es "como un test de embarazo", explica. De esa forma, se puede detectar cómo se "rellenan" masivamente las urnas con votos oficialistas.
"Las matemáticas descubren la anomalía y determinan la magnitud (de la falsificación), ya que el relleno de las urnas es un proceso antinatural que viola la estadística de la votación", explica.
En el caso de las últimas elecciones, la estrategia más utilizada en esta ocasión fue la manipulación de la participación, la mayor de los últimos años pese a las amenazas de drones ucranianos. Otra forma de descubrir el fraude es cuando las comisiones publican cifras redondas -30 % o 35 %-, cuando lo normal son porcentajes como 37,15 % o 42,76 %, precisa.
En el plano gráfico, la figura que se repite en una votación de un país democrático es "una campana suave", mientras en un país autoritario es "un erizo" -tiene picos antinaturales-, lo que demuestra que el resultado "ha sido fabricado".
A su vez, la CEC se dispara en el pie al precipitarse a la hora publicar protocolos con resultados de algunos colegios y después, sin previo aviso, modificarlos. "Esto nos permitió hallar 73 protocolos reescritos, es decir, uno de cada 20 en Moscú", denuncia.
La única forma de combatir el fraude es participando como observador, quien relata su experiencia a sus familiares y vecinos, entre los que "se difunde la desconfianza hacia los resultados oficiales". Ante las insistentes denuncias de irregularidades de los comunistas, el presidente ruso, Vladímir Putin, se mostró el lunes a favor de "revisar" los resultados en algunas regiones.
El problema es que ser observador en Rusia es una profesión de alto riesgo, ya que el director de la principal organización que velaba por la limpieza de las elecciones, Golos, se encuentra en prisión, y la pasada semana Alexandr Kínev, otro conocido experto que denunció el fraude electoral, fue detenido, golpeado y arrestado por dos meses por supuesto tráfico de drogas.
Lleva las noticias de Puerto Rico
en tu móvil
Alertas de última hora, lectura rápida y 100% gratuita.
Comentarios
Inicia sesión o crea tu cuenta gratuita para unirte a la conversación.