Mourinho, del hambre al empacho en la medular
Jose Mourinho ha pasado de tener un problema para componer el centro del campo ante el Inter a contar con un abanico de posibilidades casi infinito frente al Rayo Vallecano. El técnico portugués tendrá hasta diez piezas disponibles para armar tres puestos: ha pasado de la escasez al atasco y del hambre al empacho en la medular.
El estreno del Real Madrid en la Liga de Campeones terminó con una victoria agridulce: muchas ocasiones, poco control y un buen resultado (2-1). Un sector del Bernabéu silbó a sus jugadores después de contemplar un fútbol por momentos anárquico y sin un gobierno aparente. Y parte de la explicación a esa falta de pulcritud con el balón estuvo en la sala de máquinas.
Mourinho, obligado por las circunstancias, colocó a Fede Valverde y a Trent Alexander-Arnold en el mediocentro. La presencia del uruguayo en esa demarcación no era ninguna rareza. Es el lugar en el que siempre ha querido jugar, así lo ha entendido su entrenador desde el inicio del curso y allí ha disputado casi todos los minutos de la temporada, siempre como titular y sustituido únicamente en dos de los cinco encuentros oficiales del Real Madrid.
Alexander-Arnold, sin embargo, regresó a una posición que no le resultaba desconocida, aunque nunca fue su especialidad. Ya ocupó ese espacio en el Liverpool y también apostó por él en esa zona del campo Gareth Southgate con Inglaterra, entre una lluvia de críticas y sin que la idea terminara de cuajar.
Mourinho no tuvo más remedio que recuperar esa solución para formar el doble pivote junto a Valverde y permitir que Jude Bellingham partiera más adelantado, aunque el inglés se vio obligado a retrasar su posición en numerosas fases. Las ausencias por sanción de Eduardo Camavinga, Arda Güler y Bernardo Silva obligaron al técnico portugués a construir un centro del campo de emergencia que no consiguió ofrecer el equilibrio que reclamaba el partido.
Con ese guion apareció el Real Madrid más anárquico. Cuando perdió en La Cartuja pocos días antes, apenas concedió ocasiones, pero pagó su falta de acierto ante Álvaro Valles y cayó por un tanto de Troy Parrott en una de las escasas llegadas del Betis.
Curiosamente, la victoria frente al Inter dejó peores sensaciones que la derrota en Sevilla. Hubo más descontrol y parte de la explicación apareció en una sala de máquinas construida de urgencia, en la que Alexander-Arnold no terminó de aportar el equilibrio que buscaba Mourinho y Valverde tuvo que multiplicarse.
En el banquillo sólo estaban Aurélien Tchouaméni, recién recuperado de una lesión y que disputó sus primeros minutos desde julio (con Francia durante las semifinales del Mundial), y los jóvenes Thiago Pitarch y Jorge Cestero.
Diez piezas para tres puestos
Ahora, Mourinho dispone de otro ecosistema para encarar el choque ante el Rayo Vallecano. Siguen disponibles Valverde y Bellingham; Tchouaméni comienza a ser una opción real después de su reaparición; Pitarch y Cestero son los candidatos más lejanos; regresan Güler, Camavinga y Bernardo Silva; y continúa Brahim Díaz, que frente al Inter le ganó la partida a Yan Diomande en el costado derecho y firmó un gran encuentro.
El técnico portugués tendrá que decidir entre varios duelos: Tchouaméni o Camavinga por el puesto más retrasado; Valverde contra el descanso, porque parece difícil sacarlo del once; Bellingham contra Güler en la mediapunta; el propio futbolista turco frente a Brahim por el costado derecho; Bernardo Silva contra todos, porque puede actuar en las tres alturas; y Pitarch y Cestero esperando que el atasco deje alguna rendija.
Las palabras de Mourinho después de derrotar al Inter deslizaron cambios: "Partido loco. Una locura que no me gusta. No me gusta. Me gusta mucho más poder marcar cinco, seis o siete, pero teniendo el control absoluto y no necesitar de un portero absolutamente increíble".
La realidad es que Thibaut Courtois fue el mejor del partido. El Real Madrid sobrevivió gracias a los goles nacidos de la presión de Kylian Mbappé y Valverde y a las paradas del belga, a quien Mourinho reclamó sin disimulo el reconocimiento de mejor jugador del encuentro.
La escasez de centrocampistas provocó el caos ante el Inter. Contra el Rayo habrá atasco en la medular, una pelea multitudinaria por entrar en el once y un técnico que recupera las piezas necesarias para intentar espantar la anarquía e imponer el control que tanto echó de menos en su estreno europeo. EFE
Juan José Lahuerta
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