Orleans contra el «fascismo»: «Le Pen es una ladrona, es candidata y debería ir a prisión»
Bajo un cielo gris que amenazaba lluvia, varios miles de personas tomaron este sábado las calles de Orleans, al norte de Francia, este sábado para decir 'no' al "fascismo" y tratar de contrarrestar a la líder de extrema derecha, Marine Le Pen, que este fin de semana lanza oficialmente desde esta ciudad su carrera como favorita a la presidencia de la República.
"Me manifiesto contra Le Pen, la ladrona. Ha robado tres millones de euros a los contribuyentes europeos y aún así se presenta como candidata (a las elecciones presidenciales francesas), debería ir a prisión (…), es una vergüenza", dijo Bruno, vecino de Orleans, una población de 116.000 habitantes.
Este jubilado recordó el caso de corrupción de Le Pen y su partido, Agrupación Nacional (RN), que de 2004 a 2016 (cuando se denominaba Frente Nacional) desvió 2,8 millones de euros del Parlamento Europeo para financiar gastos del partido, como sentenciaron los tribunales de primera y segunda instancia, aunque Le Pen recurrió ante el Tribunal Supremo, el tercer y último resorte judicial en Francia.
La marcha, organizada por medio centenar de organizaciones, como la Confederación General del Trabajo (CGT), el segundo sindicato del país, discurrió de forma pacífica por el norte de la ciudad, en un recorrido impuesto por las autoridades, que separaron al máximo a los manifestantes de izquierdas de los simpatizantes y militantes de extrema derecha reunidos en el sur de la localidad.
Once mil personas, según las autoridades, y 26.000, según los organizadores, marcharon de forma tranquila y festiva, a pesar del frío y las restricciones impuestas por las autoridades, que han prohibido la manifestación del domingo, una acción criticada por organizaciones en defensa de los derechos humanos.
'Macron dimisión, Le Pen a prisión', fue uno de los cánticos más coreados esta mañana, junto con 'el pueblo unido jamás será vencido' y el himno nacional, La Marsellesa.
Para asegurar el normal desarrollo de la protesta y el congreso de Agrupación Nacional, 3.000 policías se desplegaron por toda la ciudad. Igualmente, los organizadores de la marcha se encargaron en todo momento de vigilar que nadie causara desperfectos, como así fue.
"Estoy harta de que se banalice a la extrema derecha. Las cosas van mucho mejor cuando la izquierda está en el poder", opinó Fanny, que salió a manifestarse a pesar de estar enferma.
El recorrido se desarrolló durante casi tres horas al ritmo de música electrónica, batucadas y mensajes políticos en una marcha que reunió desde niños a personas mayores de todos los orígenes.
Algunos de los mensajes fueron de reciente actualidad, como la condena del atentado terrorista racista que se produjo este viernes en la localidad de Trappes (próxima a París) y que el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó de terrorista y racista y que causó la muerte de una persona negra, así como cinco heridos, uno de ellos una niña de 12 años, que recibió ocho impactos de bala por parte de un individuo de 39 años.
Entre los presentes en la movilización estuvo el alcalde de Saint-Denis, Bally Bakayoko, de la izquierdista La Francia Insumisa (LFI), a quien decenas de personas se acercaban para saludarlo, abrazarlo y pedirle un selfi.
Bakayoko se ha convertido en un símbolo de las marchas de este último mes en Francia, en especial las estudiantiles, al apoyar las reivindicaciones de los jóvenes e interponerse entre ellos y la policía, en cargas con porras y gases lacrimógenos en una de las multitudinarias protestas que han puesto en jaque al Gobierno del primer ministro francés, el conservador Sébastien Lecornu.
Además de este representante, en la marcha estuvieron el líder del Partido Socialista, Olivier Faure, así como la secretaria general de la CGT, Sophie Binet.
A pesar de que la gente izquierdista se movilizó de forma pacífica, los bares y restaurantes de Orleans se mantuvieron cerrados y la localidad presenta un aspecto desangelado, que recuerda a la pandemia de la covid-19, con calles desiertas.
Apenas hay comercios abiertos, incluso en la plaza de Martroi, en el corazón histórico de Orléans. Los que están cerrados protegen sus cristaleras con tablones y láminas de madera.
"Confiaba en la izquierda y sé muy bien que somos capaces de manifestarnos con calma. Así que, más bien, lo que me daba miedo hoy era la extrema derecha", comentó Juliette, una joven médico que salió a la calle y que recordó la violencia de este movimiento.
Entre 1987 y 2017 se registraron 52 asesinatos en Francia por parte de la extrema derecha por cinco de la extrema izquierda, según investigadores como Isabelle Sommier.
Edgar Sapiña Manchado
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