Serguéi Sokolov, director de Nóvaya Gazeta: «El Estado ruso nos ha matado»
El periodista ruso Serguéi Sokolov, director de Nóvaya Gazeta, acusó en una entrevista con EFE al Estado ruso de "matar" al último periódico independiente de este país, que cerrará sus puertas en pocos días.
"¿Quién nos mató? El Estado ruso nos ha matado. Se podría decir que, ante nuestros propios ojos, el Estado ruso se ha transformado en algo parecido a una dictadura emergente", dijo en la redacción del rotativo fundado en 1993 con la ayuda del último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov.
Por exigencia de las fuerzas de seguridad, el 9 de noviembre es el último día en que los periodistas de Nóvaya Gazeta podrán acudir a la histórica redacción de un medio que prácticamente inventó el periodismo postsoviético. Se despedirán con un último número que saldrá a mediados de mes.
Renuncia a la libertad de expresión
"Este Estado ha renunciado a su propia Constitución. Y nosotros somos parte de ella, ya que la libertad de expresión está garantizada por la Constitución. Y ahora resulta que esta libertad de expresión ya no la necesita nadie en absoluto", afirma Sokolov en la entrevista.
Y lamenta que hasta los jueces se salten la Carta Magna en sus decisiones. Como consecuencia, denuncia, "ya no quedan medios de comunicación que no estén censurados. El panorama informativo ha sido prácticamente destruido y sometido a la propaganda".
"Naturalmente, en una configuración así, tal como la han concebido los servicios de seguridad y la cúpula del Estado, no había lugar para nosotros", asegura.
Sokolov, que comenzó a trabajar en Nóvaya en 1997, afirma que Rusia ha pasado de un "Estado civilizado a un Estado civilización: Qué es eso, nadie lo sabe. Pero nosotros conocemos las consecuencias".
El Estado como valor supremo
En respuesta a la pregunta de qué busca el Kremlin y, por ende, su jefe, Vladímir Putin, con tales decisiones, el director responde que "el Estado quiere perpetuarse".
"El Estado quiere suplantar él mismo a la patria, al país, a la sociedad; y aspira a que todos, sin excepción, sirvan al Estado ¿Y para qué? Para apoderarse de todos los bienes del país, gestionarlos y después ceder el poder como herencia a sus hijos y nietos", señala.
En su opinión, el Kremlin "ha privatizado el país, ha creado los clanes gobernantes" que dirigen una "estructura semifeudal en la que hay tanto herederos como príncipes y princesas con acceso a una educación y vivienda de alta calidad, y la posibilidad de viajar al extranjero, pese a las sanciones".
"El resto debe servir a esos fantásticos, amistosos y acaudalados clanes", señala con ironía.
El control de la información, una utopía inalcanzable
Con todo, Sokolov considera que los septuagenarios líderes de este país no entienden que "el mundo ha cambiado mucho" y que será "imposible" crear "un internet y unos medios de comunicación soberanos", protegidos por "un telón de hormigón armado".
Aunque todos los medios libres hayan sido cerrados desde que comenzó la guerra en Ucrania, asegura que "la libertad de expresión aún existe en el mundo".
"Los interesados, y esto es lo importante, los interesados en vivir en un mundo con libertad de expresión, viven en él. Y ni el cierre de Nóvaya ni el hecho de que hayan expulsado a los principales medios de Rusia cambiarán esto".
"Pero la libertad de expresión está compuesta por dos cosas: la posibilidad de hablar y la posibilidad de escuchar", explica. Es decir, la posibilidad de los periodistas de informar y de los lectores de leer.
Con respecto a esto último, añade que muchos rusos – víctimas del "lavado de cerebro"- renuncian a esa libertad ante la censura, el bloqueo de internet y "el embrutecimiento de la población" por parte de las autoridades.
La tragedia rusa
Sokolov, cuyo antecesor, Dmitri Murátov, recibió el premio Nobel de la Paz en 2021, meses antes del comienzo de la guerra, subraya que "una tragedia terrible tiene lugar ahora en Ucrania". Pero añade: "Una gran desgracia, no comparable a la ucraniana, pero aún así una gran desgracia, tiene lugar en mi patria".
"Este país ha sido violado", asegura el director del periódico que ha condenado todas las contiendas en las que ha estado implicado este país desde la Primera Guerra de Chechenia en 1994.
Insiste en que lo que ocurre con Nóvaya Gazeta y sus perseguidos periodistas es una "tragedia humana concreta", pero únicamente es una confirmación de lo que ocurre "con todo el país".
"Un país en el que no hay más libertades ni derechos humanos. Y lo más importante, tampoco existe ya el derecho a la vida", asegura desde la redacción de un periódico seis de cuyos reporteros y colaboradores han sido asesinados, retratos que aún cuelgan en su principal sala de reuniones.
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