Studio Ghibli: un legado de magia animada a mano y un futuro rodeado de incertidumbre
El Studio Ghibli, que este mes recibe el Premio Princesa de Asturias, existe en un estado de dualidad: Hayao Miyazaki sigue dibujando todos los días a sus 85 años, el estudio que cofundó trabaja en adaptaciones teatrales y está expandiendo su parque de atracciones… y al mismo tiempo su futuro es incierto.
"No tenemos absolutamente nada de eso que se llama plan de negocios", explica en una entrevista con EFE el presidente del estudio, Kenichi Yoda, "antes que una empresa, (Ghibli) es un estudio, un lugar para crear arte".
La compañía sigue creando arte aunque por ahora no haya películas a la vista, defiende quien desde junio preside la leyenda de la animación japonesa, desde la oficina personal del histórico productor del estudio Suzuki Toshio, en el barrio tokiota de Ebisu.
"Durante esos periodos en los que no se lanzan películas al público, desde fuera puede parecer que todo está muy silencioso", dice Yoda aún "a riesgo de ser malentendido", pero asegura que el estudio también sigue creando todos los días.
Animación artesanal y reconocimiento internacional
Yoda recibirá en nombre del Studio Ghibli el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades el próximo 23 de octubre, concedido según el jurado por haber creado historias universales a través de una animación meticulosa y artesanal, cargadas de sensibilidad y de valores humanistas.
"Pienso que es el resultado de haber seguido creando obras sintiendo continuamente lo que estaba ocurriendo en cada época, tanto en Japón como en el mundo", afirma.
Fundado en 1985 por Miyazaki y el fallecido director Isao Takahata, junto con Suzuki, tras haber llevado al cine con gran éxito 'Nausicaä del valle del viento' (1984), del Studio Ghibli han surgido algo más de una veintena de largometrajes.
Entre los más destacados figuran el Óscar a mejor película de animación 'El viaje de Chihiro' (2001), el más adulto 'La tumba de las luciérnagas' (1988) o 'Mi vecino Totoro' (1988).
Claro que en tierras españolas la animación de los cerebros de Ghibli ya era conocida de mucho antes, aunque los telespectadores de la época no imaginaran lo que estaba por llegar: la serie infantil 'Heidi' (1974), dirigida por Takahata y cuyos personajes fueron diseñados por Miyazaki, llegó a España tan solo un año después de su estreno en Japón.
"Hemos sentido profundamente que muchísima gente ama las obras de Ghibli. Saber que en España también lo sienten así nos alegra enormemente", subraya Yoda.
Un relevo aún sin resolver
Miyazaki tiene 85 años, aunque Yoda afirma que dibuja todos los días y que todos "están prestando mucha atención a qué conducirá eso", y Suzuki, 78. Takahata falleció en 2018.
La principal cuestión del estudio de animación más prestigioso de Japón gira pues en torno al futuro, y la falta de un heredero. El propio Miyazaki reconoció, en una escena del documental 'Never-Ending Man: Hayao Miyazaki' (2016), haber "entrenado a sucesores", para luego haber "devorado su talento" hasta que no quedó nadie para tomar las riendas.
Yoda, por su parte, se esfuerza en restar importancia a su labor.
"No es una empresa en la que el presidente tome el liderazgo", afirma desde la oficina del productor, bajo la atenta mirada de la estatuilla de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA, en inglés) que se llevó la más reciente y también oscarizada cinta de Ghibli, 'El chico y la garza' (2023).
Un quebradero de cabeza con el que "lleva tiempo lidiando", reconoció el propio estudio al explicar su adquisición por parte de Nippon Television (NTV) en 2023. Goro Miyazaki, el hijo del ilustrador y director por su parte de 'Cuentos de Terramar' (2006) y la cinta creada en 3D por ordenador 'Earwig y la bruja' (2020), no es una opción.
Además de haber mantenido una relación tortuosa con su padre, ha dicho en varias ocasiones que no se consideraba capaz de liderar el proyecto de su padre en solitario. Al menos, de momento.
Expansión y nuevos proyectos
Lo que, según Yoda, no quiere decir que esté ausente en la empresa, dedicándose "minuciosamente" al parque Ghibli situado a las afueras de Nagoya y concibiendo una expansión dedicada a 'Nausicaä', de escala "bastante considerable".
"Aunque él no es el presidente, puedo afirmar sin lugar a dudas que es uno de los miembros de la junta directiva que piensa más profunda y seriamente en Ghibli", sostiene.
El pasado julio, la aclamada cinta 'La princesa Mononoke' (1997) resucitó en Tokio con una adaptación al 'superkabuki', que combina el teatro tradicional japonés con efectos especiales y dinamismo. No fue la primera vez, 'Nausicaä' en versión kabuki ya fue llevada a los escenarios en 2019, pero no será la última.
"Hay varios proyectos de entretenimiento en vivo que estamos preparando y otros que anunciaremos en el futuro, que servirán como catalizadores para que la gente vea nuestras películas", señala Yoda.
David Asta Alares
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