La xenofobia marca el apoyo a El-Sayed para mantener el escaño demócrata al Senado por Míchigan
Figura de consenso para unos y de división para otros, el candidato Abdul El-Sayed, musulmán de origen árabe y blanco de los ataques del presidente estadounidense, Donald Trump, afronta la recta final de la campaña al Senado por Míchigan con una ligera ventaja en los sondeos y el reto de conservar un escaño necesario en las aspiraciones del Partido Demócrata para hacerse con la mayoría en la Cámara Alta.
"Hay mucho debate y la gente que está en contra de El-Sayed, está también en contra de la migración. Ha habido protestas racistas", narra a EFE Teresa Amaya, estadounidense de madre puertorriqueña, desde el barrio Mexicantown de Detroit, donde el "miedo está más alto" por las políticas migratorias de los últimos dos años y, ahora, por el ambiente electoral "xenófobo".
Apenas diez minutos en autobús separan los rótulos en español de los comercios de este barrio de los rótulos en árabe de la vecina ciudad de Dearborn, que acoge la mayor concentración de personas de origen de Oriente Medio en Estados Unidos.
La zona ha registrado manifestaciones estas últimas semanas lideradas por el activista de extrema derecha Jake Lang contra la candidatura de El-Sayed, a quien Trump y el contrincante republicano al Senado, Mike Rogers, insisten en vincular, sin pruebas, con grupos islamistas.
La campaña islamófoba ha marcado la proyección pública de este candidato, respaldado por el ala progresista del Partido Demócrata y defensor de la sanidad universal.
El-Sayed se opone a las políticas contra la inmigración, critica la guerra contra Irán y evita abordar la de Gaza. También rechaza la etiqueta de "socialista" y cuenta con el apoyo del expresidente Barack Obama, a quien le ha reprochado falta de valentía política en el pasado.
Mayoría árabe de Dearnborn
El estado de Míchigan, cuna de la industria automovilística, atrajo desde principios del siglo XX a sucesivas oleadas de trabajadores, tanto inmigrantes de Latinoamérica y Oriente Medio, como estadounidenses de otros estados. Entre estos obreros destacaron los afroamericanos llegados del sur del país, cuya comunidad representa hoy más de un 70 % de la población de Detroit, ciudad fronteriza con Canadá.
Colindante con Detroit, Dearborn cuenta con unos 110.000 habitantes, de los que alrededor de un 60 % son de origen árabe. Esta comunidad ha pasado de trabajar en la industria manufacturera, especialmente la automovilística, a emplearse principalmente en la salud y los servicios de alimentación.
Es "una comunidad emprendedora", explica a EFE el historiador Matthew Stiffler, director del Centro de Narrativas Árabes de la ciudad.
"Existe una gran labor de participación cívica y electoral en la comunidad. No se trata solo de apoyar a los estadounidenses de origen árabe que se postulan a cargos públicos, sino de lograr que la gente acuda a las urnas y comprenda la importancia de votar", valora Stiffler en una de las salas del Museo Nacional Árabe-Estadounidenses de la ciudad que rescata los vínculos históricos de la comunidad.
Stiffler se declara fan de la periodista de origen libanés Helen Thomas (1920 – 2013), criada en Detroit y figura histórica de la prensa acreditada ante la Casa Blanca.
"Es una comunidad diversa, por lo que no se puede esperar que todos voten de la misma manera", anticipa este filósofo.
"La mayoría de estas personas han llegado como refugiados o a través de procesos de reagrupación familiar. Sin embargo, las políticas de la actual Administración (hacia refugiados y provenientes de países de mayoría musulmana) han afectado considerablemente la capacidad de esta comunidad para desplazarse, traer a sus familiares o, incluso, regresar a sus países de origen para realizar visitas", lamenta.
Por tanto, "las cuestiones migratorias son de gran importancia para la comunidad", reconoce sobre las preocupaciones actuales el historiador.
Elecciones "extremadamente importantes"
Los residentes de la región consultados por EFE, como la abogada Emily Thomas de Dearborn, coinciden en calificar estas elecciones como extremadamente importantes: "es sumamente importante proteger el Estado de Derecho. Existen muchas leyes que no se están cumpliendo y, evidentemente, el Congreso -de mayoría republicana- no está exigiendo responsabilidades al presidente ni a su Administración".
Al joven estadounidense Skyler, que votó por anticipado en Detroit, le preocupa "la actual Administración": "Todo el mundo dice que cada elección es la más importante de nuestras vidas; pero, sinceramente creo, especialmente a nivel nacional y desde mi punto de vista, que necesitamos que los demócratas obtengan el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado".
Sam Woods, estadounidense afroamericano que votó de forma anticipada en Detroit, cree que estos comicios son determinantes en "la dirección del país" y confía en la ola azul, aunque representa a una comunidad que no apoyó mayoritariamente a El-Sayed durante las primarias demócratas y que se suma al debate de las diferentes comunidades que contribuirán a decantar la mayoría el próximo martes.
Laura Fernández Palomo
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