México alerta de que la meta 30×30 puede quedar “en el papel” sin las comunidades
México corre el riesgo de cumplir formalmente sus metas de conservación mientras los ecosistemas continúan deteriorándose si las políticas no involucran a las comunidades que habitan los territorios, advirtió este viernes la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, Marina Robles.
Durante el Foro Regional Mesoamérica hacia el 30×30, celebrado en Mérida, Yucatán, la funcionaria sostuvo que décadas de advertencias sobre la destrucción de la naturaleza deben traducirse ahora en soluciones para recuperar la biodiversidad.
“A los ambientalistas nos sucede (…) que hemos vivido bajo la maldición de Casandra”, afirmó Robles, en alusión al personaje de la mitología griega capaz de anticipar desgracias pero condenado a que nadie creyera sus advertencias.
En México, más del 30 % del territorio presenta algún grado de degradación y entre 2001 y 2023 se perdieron 4,8 millones de hectáreas de cobertura forestal, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
“El diagnóstico está clarísimo”, sostuvo la subsecretaria, quien consideró que la restauración representa “la deuda más importante que tenemos como sociedad con la naturaleza y con nosotros”.
Conservar más allá del papel
Robles advirtió del riesgo de que los gobiernos alcancen porcentajes de protección formalmente sin que esto se traduzca en una conservación efectiva.
“Si es desde la autoridad que llega y se define qué sitio se tiene que proteger, en ese momento lo que queda firme es un papel, pero no necesariamente lo que ocurre en el territorio”, señaló.
Cerca del 70 % de la propiedad del territorio mexicano es social, agregó, una característica que coloca a ejidos y comunidades en el centro de cualquier estrategia de conservación y restauración.
Por ello, defendió que quienes viven y trabajan en esos espacios participen directamente en las decisiones y no sean únicamente invitados a políticas diseñadas desde las autoridades.
En ese esquema se insertan las otras medidas efectivas de conservación basadas en áreas (OMEC), que permiten reconocer sitios donde ya existen resultados de conservación aunque no tengan la categoría tradicional de área natural protegida.
Un país que también es mar
“Nuestro país es 61 % mar”, recordó Robles al señalar que México cuenta con cerca de 12.000 kilómetros de costa y debe incorporar de manera más explícita los ecosistemas marinos y costeros a sus políticas de conservación.
La funcionaria explicó que una reforma del marco ambiental mexicano busca colocar la restauración como elemento central, reconocer formalmente el conocimiento tradicional e incorporar mares y costas dentro de áreas específicas de gestión.
México cuenta además con un Programa Nacional de Restauración Ambiental 2025-2030, que contempla recuperar 100.000 hectáreas de ecosistemas forestales hacia el final de la década y restaurar cuatro cuencas prioritarias, además de ecosistemas costeros y marinos.
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