¿Estoy loca o será la [Peri]Menopausia?
¿Le ha pasado que entra a una habitación y olvida a qué fue? ¿O que, en plena conversación, se queda en blanco buscando una palabra que utiliza todos los días? Ahora añádale una noche sin dormir, un calor que aparece sin pedir permiso y una lista interminable de responsabilidades. Si alguien le pregunta cómo se siente, quizás responda: “Bien, aunque últimamente no me aguanto ni yo”.
En terapia escucho historias parecidas. Muchas mujeres las cuentan entre risas, hasta que aparece una frase que merece atención, “Doctora, siento que me estoy volviendo loca”. Detrás de esa risa puede haber preocupación, agotamiento y una sensación dolorosa de no reconocerse. Y no, no es que se estén volviendo locas.
La menopausia es mucho más que dejar de menstruar. Se confirma tras 12 meses consecutivos sin menstruación, pero antes ocurre la perimenopausia, una transición que suele comenzar entre mediados y finales de los 40 y puede durar de dos a ocho años, e incluso más en algunas mujeres. La menopausia ocurre, en promedio, a los 51 años, pero algunas mujeres notan síntomas desde principios de los 40. Antes de esa edad, es importante la evaluación médica para descartar otras complicaciones.
Además de los famosos “calentones”, pueden aparecer sudores nocturnos, alteraciones del sueño, cansancio, irritabilidad, ansiedad, cambios en el estado de ánimo, dolores articulares y dificultades de concentración. La llamada “niebla mental” puede hacer que perdamos el hilo de una conversación o revisemos tres veces algo que antes resolvíamos de inmediato. Aunque esos cambios cognitivos suelen ser leves, la frustración puede ser real.
Y pensemos en el contexto: trabajo, crianza de niños pequeños o adolescentes, cuidado de familiares y poco espacio para descansar. Entre reuniones, tareas escolares y cuentas por pagar, hasta el mejor humor necesita refuerzos. Por eso, antes de preguntar “¿por qué estás tan sensible?”, quizás deberíamos preguntar “¿cómo puedo apoyarte?”. También puede cambiar la sexualidad: algunas mujeres experimentan resequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales o disminución del deseo. Esto puede afectar la autoestima, la intimidad y las relaciones de pareja, especialmente cuando se vive en silencio. Sin embargo, la menopausia no significa el fin del placer.
En investigaciones que he dirigido en Puerto Rico, encontramos que más síntomas relacionados con esta etapa se asociaban con más síntomas de depresión y ansiedad, y menor autoestima y satisfacción sexual. También hemos escuchado a mujeres contar que llegaron a esta etapa sin orientación sobre lo que podían experimentar. Y es que no se puede cuidar adecuadamente aquello de lo que apenas hablamos. Por otro lado, esta transición tampoco es exclusivamente ginecológica, involucra cambios endocrinos y neurológicos. La investigación científica, incluida una revisión de literatura de nuestro laboratorio, ha examinado cambios cerebrales durante esta etapa y su posible relación con la memoria y las emociones. Esto no significa que todas las mujeres desarrollarán problemas cognitivos, sino que necesitamos comprender la menopausia más allá de la menstruación.
Tampoco todo debe atribuirse automáticamente a las hormonas. El estrés, la falta de sueño y otras condiciones de salud influyen en cómo nos sentimos. Existen tratamientos hormonales y no hormonales, opciones para atender las molestias sexuales y apoyo psicológico para manejar dificultades emocionales y del sueño. Las decisiones deben tomarse con información y evaluación médica, respetando las necesidades y preferencias de cada mujer.
Lo curioso, aunque de gracioso tiene poco, es que desde la primera menstruación escuchamos frases como “está hormonal” o “seguro está en esos días”. Al llegar la perimenopausia, cambia la edad, pero no siempre el libreto.
Por eso celebramos que en Puerto Rico estén surgiendo espacios para conversar sin tabúes. Este año comenzó la Sociedad de Menopausia de Puerto Rico, fundada por la ginecóloga Dra. Pamela Silén, cuya primera directiva integro junto a otros profesionales. Encuentros como Movimiento Menopausia y Sin Reglas, de este próximo fin de semana, buscan precisamente educar, escuchar y acercar recursos.
Este 18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia, recordemos que reírnos de un olvido puede aliviar el momento, pero no debe ser la única respuesta. La menopausia no es una fecha de caducidad para disfrutar, tener una vida sexual placentera o vivir con bienestar. Y ninguna mujer debería sentirse obligada a sufrir en silencio ni avergonzarse por buscar ayuda.
Psicóloga Clínica, Profesora e Investigadora.
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