¿Sostener masas de turistas sin luz ni agua?
Celebrar récords turísticos en Puerto Rico es una disciplina que exige dominar, al mismo tiempo, la diplomacia de alfombra roja y la pirueta política. Ocurrió este lunes durante el anuncio oficial que reeligió a la isla como sede de la cumbre Florida-Caribbean Cruise Association (FCCA) Conference & Trade Show 2026. Todo era aplausos, proyecciones millonarias y la promesa de recibir a más de 1.3 millones de cruceristas en la próxima temporada… hasta que la realidad local levantó la mano en la sesión de preguntas de la prensa.
¿Está Puerto Rico realmente preparado para sostener semejante masa de visitantes cuando a su propia población se le va la luz casi a diario y el agua potable es racionada? La respuesta oficial no tardó en llegar. Una combinación de meteorología global, señalamientos con el dedo a la empresa privada y una avalancha de métricas económicas para encandilar a los escépticos.
Cuestionada sobre el impacto del racionamiento de agua que sufren miles de residentes, la gobernadora Jenniffer González optó por internacionalizar el problema. Según la perspectiva gubernamental, la sequía no es un dolor de cabeza de la administración local.
“El fenómeno del Niño que está afectando a todo el mundo no es exclusivo de Puerto Rico… afecta a las Islas Vírgenes, afecta a la República Dominicana, afecta al estado de Virginia, afecta al estado de Maryland y otras jurisdicciones”, enfatizó la mandataria para matizar el panorama.
Para tranquilidad del sector turístico —y de los ejecutivos que aterrizarán en 2026—, la ejecutiva dejó claro que el racionamiento es un asunto específico y que solo afecta a entre un 10% y un 13% de la población servida por el embalse de Carraízo.
En el perímetro del turismo de lujo, la historia es otra. El Distrito de Convenciones y la franja hotelera de San Juan flotan en otra burbuja gracias a sistemas de supertubos que garantizan que la experiencia del visitante no se manche con la incomodidad de un grifo seco.
En el caso del sistema eléctrico la Gobernadora aseguró que energía hay de sobra, recordando los 1,600 megavatios añadidos con fondos federales.
La responsabilidad recayó sobre el operador privado de la red de transmisión y distribución, LUMA Energy, a quien la gobernadora identificó como el verdadero villano de la película. “No es un problema de generación, es un problema de transmisión y distribución. LUMA sigue ocasionando apagones… Y eso está identificado en los informes que ha emitido el Negociado de Energía en Puerto Rico, no lo digo yo”, fue la respuesta de la gobernadora.
Ante el planteamiento de si no sería más sensato arreglar la casa antes de seguir invitando a cientos de miles de personas a la fiesta, la respuesta del Ejecutivo fue un no rotundo. La receta planteada es que el turismo no puede esperar a que los servicios básicos funcionen a la perfección, porque es precisamente el turismo el que trae el dinero para arreglarlos.
“¿Eso significa que por eso no vamos a traer convenciones a Puerto Rico, vamos a cerrar los hoteles, cerrar las carreteras, no invertir? No, al revés. Tenemos que seguir buscando la inversión, que más turistas vengan”, remató la gobernadora.
Periodista, corresponsal y creadora de contenido. Ha fungido como editora en jefe en medios de comunicación y ha liderado proyectos editoriales y digitales enfocados en informar, analizar y aportar al debate público.
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